Asistente de Quiropráctico
Maria Delia
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Durante tres años recorrí España vendiendo crepes, pizzas y carne a la brasa con mi marido y un amigo. Todos los fines de semana nos tocaba un destino diferente en cualquier lugar del país. Siempre había algún evento esperándonos al final de la semana; ya sea una Feria Medieval, Gastronómica ó un Festival de Música. La rutina era siempre la misma; cargar la furgoneta, llegar a destino, descargar, hacer mucho esfuerzo físico y luego volver a desmontar para emprender el viaje de regreso a casa los lunes por la mañana.

Al cabo de unos años empecé a notar que la zona lumbar me dolía cada vez más con mayor frecuencia y que mi cuerpo resistía cada vez menos los grandes esfuerzos. Fue entonces cuando decidí que mi vida necesitaba un cambio. Sabía que tarde o temprano mi cuerpo me reclamaría llevar una vida normal, con menos horas de carretera y menos subir y bajar cosas pesadas de un lugar a otro.

Fue así como encontré un espacio en el Centro Quiropráctico Costa Blanca y comencé a trabajar en algo que no me obligaba a tener que transportarme grandes distancias y estar todo el tiempo haciendo grandes esfuerzos físicos. Ahora que recibo cuidado quiropráctico regularmente, puedo decir que mi vida ha dado un gran paso hacia adelante.

Estoy de mejor humor, ya que duermo todas las noches en mi casa y no tengo ningún problema con mi columna. No me duele absolutamente nada y me siento más sana y cuidada que nunca.

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